Marzo de 2006

Una industria que crece con valor añadido

MAR GALTéS
5 marzo 2006. La Vanguardia

Que Alimentaria se celebre en Barcelona no es una casualidad. El liderazgo de este certamen ferial es consecuencia de la existencia de un sector empresarial muy potente y dinámico, que ha dado lugar a la creación y el crecimiento de algunas de las más importantes empresas y marcas del sector. Catalunya es la cocina de España: aporta el 23% de la producción alimentaria del país. Aquí radican pequeñas y grandes compañías familiares de alimentación, algunas con proyección internacional, están implantadas las principales multinacionales y las sedes de algunos de sus centros de decisión para Europa. La alimentación es también el primer sector industrial de la comunidad en ventas netas, con 16.828 millones de euros en el 2004 (por delante de la industria químico-farmacéutica), y es el segundo sector que a más gente emplea: 77.300 personas.

Pero como en toda sociedad desarrollada, la alimentación es un sector maduro y eso significa que no registra crecimientos espectaculares: la gente puede comer más, pero no come dos veces. La competencia es feroz en las estanterías de los supermercados, y para crecer, las empresas tienen que ofrecer más que simples alimentos: necesitan dar valor añadido, y eso explica la obsesión por la innovación. Ahora, innovar quiere decir nuevos envases, nuevos ingredientes, nuevas presentaciones, incluso nuevas emociones.

Un claro ejemplo de esta estrategia es Danone. La multinacional francesa tiene en Barcelona la sede de su filial española, que es la más rentable del grupo; el fabricante de yogures tiene cuotas de mercado del 46,97% en volumen (y el 60,2% en valor); sus ventas crecen alrededor del 3%-4%, y el 20% de los ingresos es de productos que no existían hace cinco años. O está el caso de Nestlé, que consiguió relanzar las ventas de un producto tan antiguo y maduro como la leche condensada: con un nuevo envase sirvefácil logró captar nuevos consumidores y nuevos usos e invertir la tendencia del mercado: venía cayendo un 10% anual y ahora crece un 12%.

O Europastry, la empresa familiar fabricante de masas de pan y bollería congeladas, que se ha situado en el puesto 32 del ranking de las 500 pymes europeas que más crecen y son motor de empleo. O Casa Tarradellas, que desde su fábrica de Gurb (Osona) revolucionó la comida preparada con la invención de las pizzas refrigeradas.

En el tejido empresarial alimentario hay empresas familiares catalanas que son auténticas multinacionales: Nutrexpa (Cola-Cao, Nocilla, La Piara, Aneto, Granja San Francisco) fabrica y vende en China; Borges compra y vende frutos secos y aceites en todo el mundo; Cobega embotella Coca-Cola en una docena de países africanos; Freixenet, Codorníu y Torres tienen bodegas en varios continentes y exportan a todo el mundo; o Chupa Chups, que aunque ha replegado su actividad industrial, seguramente es la marca catalana más internacional gracias en parte al logo diseñado por Dalí. Hay otras empresas líderes como Agrolimen (Gallina Blanca, Biocentury, El Pavo, Pans & Company), Pastas Gallo, las cárnicas Guissona o Argal y Noel. También destacan la cervecera Damm, Panrico, Actel o Nufri. Y multinacionales como United Biscuits, Pepsico, Unilever o Bimbo tienen también centros de producción o de decisión.

Al consumidor le puede resultar más o menos fácil reconocer la identidad de muchas de las marcas que encuentra en el supermercado. Pero en cambio, menos conocido es que la carne es el sector agroalimentario líder en Catalunya, y representa el 30% del total de las ventas. Es también el sector más exportador, aunque sean los del cava y el vino los que se llevan la fama.

En Europa, la industria de alimentación y bebidas representa la rama de actividad más importante en términos de facturación y empleo, por delante de automoción y química.Y España es la cuarta cocina del continente. Hay algunos grandes grupos como Ebro Puleva, Campofrío, Pescanova, Pascual, Sos Cuétara. En conjunto esta industria aporta el 10,3% de la producción agroalimentaria europea, casi empatada con Italia, con el 10,7%. El mayor proveedor es Alemania, con el 20% del total, seguido de Francia, con el 18%. Estas cifras permiten intuir que la concentración empresarial –creación de grandes empresas, a través de adquisiciones– es también una característica del sector de la alimentación: los fabricantes de comida tienden a ser cada vez más grandes porque sus clientes –supermercados y cadenas de distribución– son más grandes. Aunque en este sector la globalización tiene un handicap: el consumo está aún muy condicionado por los sabores y las marcas locales.

Los cambios de hábitos de la sociedad son los principales retos de la industria alimentaria. Así, las líneas estratégicas ahora pasan por la seguridad alimentaria (garantizar la trazabilidad) y la preocupación por la salud (con el auge de los alimentos funcionales y la preocupación por problemas como la obesidad infantil). También están cambiando las presentaciones (con formatos prácticos, en raciones individuales, y las terceras y cuartas gamas: ensaladas ya limpias y platos precocinados). Y en una sociedad tan hedonista como en la que vivimos, los alimentos son una de las mejores maneras de vender placer




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la Yaya María

  

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